Al igual que Emely lo estaba necesitando, Ivis, tu y yo hemos hablado muchas veces sobre este tema, lo recuerdas? Hay momentos en los que nos sentimos decepcionadas, porque creemos, pensamos e incluso nos convencemos a nosotras mismas de que esperamos demasiado de algunas personas, por lo general esas personas de las que más esperamos son aquellas a las que más amamos. Como bien dices en tu reflexión, Dios en su amor a nosotros también espera más de lo que muchos de nosotros le damos. Un maestro o un padre siempre tiene espectativas sobre sus alumnos o hijos, quizás sienten responsabilidad moral y en muchos casos material del éxito o fracaso de aquellos a quienes educan.
Pero, yo creo que existen diferencias, no podemos comparar las espectativas que Dios pone en nosotros con las que ponemos nosotros en otros de nuestra misma condición. Dios tiene autoridad moral y espiritual para pedirnos más de lo que habitualmente le damos. Igualmente un padre sobre su hijo pequeño, o un maestro sobre su alumno. Y en ese sentido tienes razón todos tenemos ese compromiso, el de prepararnos, cultivarnos y trabajar para ser mejores seres humanos y mejores seres espirituales en nuestra relación con aquel que nos creo.
No creo que siendo adultos debamos poner nuestras espectativas emocionales, morales o espirituales en otros adultos, aunque a veces nuestro amor por esas personas nos impulse a esperar más y más de ellos. Ten en cuenta que nosotras les queremos en la medida que nosotras estamos dispuestas a quererles, les ofrecemos lo que somos capaces de ofrecerles, compartimos lo que estamos dispuestas a compartir, mejoramos en nosotras lo que consideramos deberiamos mejorar, y todo esto lo hacemos porque es nuestra manera de amar, no sabemos hacerlo de otra manera. Pero que nosotras seamos asi, sintamos así y pensemos así, no significa que tengamos razón, tampoco significa que estemos equivocadas, simplemente somos así.
No quiero decir que debamos conformarnos con lo que recibimos de otras personas, pero si que pensemos en lo que nos diferencia de esas personas, para entender y valorar lo que recibimos de ellas. Por supuesto que encontraremos actitudes y sentimientos que no entenderemos y que a nuestro parecer podrian ser cambiados o mejorados, pero no va a depender de nosotras ese cambio, y cuando entendamos esto, entonces dejaremos de sentirnos decepcionadas.
Entiendo y soy consciente de que llevar a cabo este tipo de pensamiento es muy dificil para personas que sienten como sentimos tu y como yo. Pero al menos tenemos que intentarlo, no hace falta que cambiemos nuestra manera de ser, sólo la manera en que recibimos respuestas.
Por eso Ivis, amig@s y lectores….
Recibamos lo que se nos ofrece, valoremos de quien y con que sentimiento viene, y decidamos en función de nosotras mismas si lo aceptamos así como viene o no.
No comments:
Post a Comment